Cómo detectar y tratar la dislexia en niños

La dislexia es un trastorno de tipo neurológico y genético que puede afectar a un 8% de los niños. Más, de manera concreta, podremos decir que este trastorno dificulta el aprendizaje. Pero no solo en niños sino que también ha sido detectado en una parte de los adultos.

Detectar este tipo de trastornos no es algo demasiado complicado, aunque es cierto que debemos prestar mucha atención a las claves para conseguirlo. De ahí que hoy hablemos de cómo detectar pero también cómo se puede llegar a tratar la dislexia en los más pequeños de la casa.

Cómo detectar la dislexia

  • Dentro de la comprensión lectora, el niño omite o añade palabras o letras a la hora de leer. Al escribir apenas se entiende o carga mucho el boli sobre el papel. Suele confundir las letras y cambiar las sílabas en cada palabra.
  • En cuanto a la memoria, es cierto que puede recordar situaciones pasadas hace un tiempo, pero no se acuerda lo que ha aprendido en día anterior. Cuando escucha un sonido, ya se distrae rápidamente. No suele pronunciar del todo bien, llegando a tartamudear en ciertas ocasiones.
  • La coordinación psicomotriz es otro de los puntos clave para determinar este problema. El niño no cuenta con demasiado equilibrio, ni coordinación para las actividades propuestas.
  • Entre los problemas de salud que pueda tener destacamos los grandes cambios de humor, pero hay que mencionar que suele ser muy creativo a la par que curioso, pero desordenado y compulsivo.

Cómo tratar la dislexia

Hay que seguir una serie de técnicas para que el niño aprenda pero a su ritmo, sin forzar. Lo que le llevará a orientarse mucho mejor en todos los campos.

  • Debes intentar que el niño se encuentre en confianza y motivarlo siempre. Él mismo debe creer en sus capacidades para poder conseguir lo que se proponga.
  • Los juegos para el lenguaje o las matemáticas y la coordinación son esenciales. Intenta variar un poco el estilo de los mismos y como hemos comentado, también los tiempos. Ellos necesitan su tiempo y eso es lo que haremos. Les dejaremos que vayan a su ritmo. Porque las prisas no son buenas y lo que cuenta, es llegar.
  • Cuando se equivoque en una palabra o en la lectura, no debemos insistir en que tiene muchos errores. Solamente, corregiremos uno y podremos repetirlo hasta que salga mejor. De nada sirve corregir todos si son muchos, ya que el pequeño comenzará a desmotivarse y no es lo que queremos. Verás cómo los avances están ahí, aunque en ocasiones solo nos centramos en los errores. ¡Poco a poco, lo conseguirán!.