Facebook te vigila aunque no te des cuenta

Para nadie es un secreto que las redes sociales, y Facebook más concretamente, manejan una cantidad de datos personales abrumadora. Y es que a veces no tenemos cuidado, y apenas prestamos atención a la cantidad de información que metemos sobre nosotros en cualquier red social de turno. Pues bien, Facebook es quizás el mejor ejemplo, ya que es el más conocido (y utilizado) por todos.

¿Sabíais que Facebook conserva los datos de los posts y estados eliminados, y de aquellos que ni siquiera llegamos a publicar? Lo sorprendente es que este gigante de las redes sociales no solo controla información de quienes usan sus perfiles, sino de aquellos que nunca han creado uno. George Orwell no iba muy desencaminado cuando escribió por primera vez sobre el “Gran Hermano”.

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La pregunta del millón es por qué hacen esto, qué ganan al obtener información personal sobre nosotros. ¿Alguna vez os habéis fijado en que solo aparece publicidad de aquellos productos que habéis visto en otras páginas, o de aquellos temas sobre los que más tiempo pasáis leyendo? A través de los cookies y de otros patrones de búsqueda –de los que vamos dejando huella poco a poco–, Facebook y otras páginas web elaboran lo que se conoce como publicidad eficiente, es decir, nos muestran la publicidad que saben que queremos ver porque son temas de nuestro interés.

Lo peor de todo es que la información de la que disponen no se queda en un simple anuncio relacionado con lo que nos gusta o lo que buscamos en internet. A través de nuestros perfiles y de nuestro historial de búsqueda, pueden también obtener una idea aproximada de nuestro nivel de estudios, nivel socioeconómico e incluso de nuestra profesión. Aunque no te hayas registrado nunca, o aunque hayas borrado tu perfil, tu huella digital está ahí y algunas webs, como esta en cuestión, se encargan de analizarla para ofrecerte lo que creen que deseas ver.

Facebook rastrea nuestros historiales de internet y hace uso de la información de los famosos cookies para crear una serie de anuncios que atraigan nuestro interés y nos hagan comprar, o en su defecto, hacer click sobre ciertas páginas web.

Y aunque como sabréis es imposible borrar nuestro rastro del mundo de internet, hay ciertos pasos que podemos seguir para dificultarles un poco la tarea. Cosas tan evidentes como no compartir demasiados datos personales, o la ubicación podrían resultarnos muy útiles. También podemos utilizar un navegador diferente para abrir Facebook, utilizar aplicaciones para bloquear los anuncios, o cerrar sesión cada vez que vayamos a apagar el ordenador. Estos sencillos trucos ayudarán a mantener nuestro “anonimato” algo más alejado de las manos de las redes sociales.

 

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