Los peores momentos para tener la regla

En los últimos años las comodidades respecto a la regla han evolucionado de forma increíble. Tenemos ahora muchos tipos de compresas, tampones, copas menstruales y muchas más medicinas para ayudarnos a evitar las molestias. Pero sigue siendo algo, como mínimo, inoportuno en según qué momentos.

Cada día, nuestra menstruación nos limita menos para poder desarrollar una vida activa con normalidad, pero seguro que todas tenéis localizados esos momentos en los que no queríais tener la regla por nada en el mundo…  Sigue habiendo momentos en los que preferiríamos que la regla no nos visitase y es entonces cuando llega.

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Vamos a recordar cuales son los peores momentos que podemos encontrar para tener la regla, conocidos por todas y que, generación tras generación, se van repitiendo. No podemos evitarlo, pero si pudiéramos lo haríamos.

Vacaciones de verano: sean donde sean, playa, montaña, turismo gastronómico y te das cuenta de que la regla va a coincidir con estos días ¡no! No lo puedes evitar y te lamentas.

Otro clásico, el día de tu boda: Te vas a casar, es el día más especial de tu vida o debería serlo, y sabes que vas a vivir con pánico el hecho de que la regla pueda ensuciar (literalmente) el que debería ser el mejor día de tu vida.

Viaje de trabajo: viajar sola, por trabajo, sin que te apetezca y, encima, resulta que tienes la enorme suerte de que ese día justo te viene la regla… Maravilloso ¿no?

Piscina: sí, todas sabemos que podemos ponernos un tampón para ir a la piscina, claro que sí, pero no es ni de lejos lo mismo poder disfruta de un buen día de piscina, despreocupadas, que tener que estar pendiente del engorro de la regla.

Esa cita, la que esperabas, la cita: Llevas mucho tiempo esperando ese momento, has conocido a esa persona tan especial y por fin habéis decidido dar un paso más en la relación, ha llegado el momento y ¡la regla!

No tienes ni compresas ni tampones: creías que tenías más compresas y más tampones, pero no, no las tienes, se te olvidó comprarlas en la última regla y te encuentra a ti misma buscando por cajones, por armarios del baño, en bolsos incluso, pero nada, no te queda nada.

Evento deportivo: Tienes una media maratón que llevas meses preparando, los tiempos son buenos, sabes que puedes hacerlo y ¡amaneces con la amiga roja! ¿En serio? Puede pasar, y tu rendimiento sabes que puede bajar mucho.