La mejor dieta del mundo: Sólo jamón y vino

La famosa dieta del jamón y vino fue creada por el experto en nutrición y gastronomía Rubén Bravo. Esta dieta se ideó con la finalidad de poder adelgazar hasta 6 kilos en tan solo un mes. Sin embargo, los practicantes deben tomar en cuenta las normas nutricionales a seguir que varían para las mujeres, los hombres y los deportistas.

Está comprobado que el consumo adecuado del vino tinto puede ayudar a prevenir diversas enfermedades como la demencia, la arterioesclerosis o el alzhéimer. Mientras que, el jamón contiene en gran cantidad de hierro y vitaminas del grupo B, que contribuyen a generar un funcionamiento correcto en el sistema nervioso y en el cerebro.

¿Cómo puedo manejar esta dieta?

El punto clave de esta dieta, es saber cómo manejar el jamón y vino de forma adecuada. El jamón de bellota es el ideal, ya que contiene una amplia fuente de vitaminas, y además es bajo en grasas, mientras que, en cuanto al vino el más adecuado es el tinto.

Los especialistas recomiendan que, para hombres y mujeres, el consumo del jamón de bellota, sea de aproximadamente 120 gramos distribuidos en cada comida del día. Mientras que, para los deportistas es recomendable 150 gramos, distribuidos de la misma manera.

Para cumplir de forma adecuada esta dieta, se debe consumir todos los días durante un mes jamón y vino. Ambos elementos podrán formar parte de otros alimentos, que constituyan una dieta. El jamón y el vino pueden consumirse como aperitivos.

Distribución adecuada del jamón y vino

distribucion adecuada del jamon y vino

En el desayuno es de vital importancia que se incluya el pan, jamón y vino. Las proporciones de cada alimento, pueden variar dependiendo de la persona. En caso de querer consumir café, debe ser descafeinado y este puede ser mezclado con leche descremada. Ahora bien, algunos alimentos que se deben evitar por completo en el desayuno son: el mango, el plátano y el melón.

En el almuerzo es de vital importancia consumir verduras, pescado y carne. Las verduras pueden cocinarse al gusto mientras no sean fritas. El pescado y la carne puede variar dependiendo del gusto de las personas, sin embargo, es más recomendable el consumo del pescado.

En la merienda es recomendable consumir descafeinado mezclado con leche y dos almendras. Es de vital importancia que la leche consumida no posea grasas, ya que así, se podrá evitar el aumento de las calorías, mientras que, al mismo tiempo, se consumen proteínas de gran valor.

Finalmente, en la cena se puede consumir caldo de verduras o de pollo, 15 gramos de jamón, y carne o pescado según la preferencia del consumidor. Es recomendable evitar a toda costa el consumo de pan en la cena, ya que, durante las horas nocturnas, no ejercemos en gran medida las actividades físicas diarias, por lo que se pueden acumular calorías indeseadas.